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IVA e IRPF para autónomos: cómo simplificarlos con facturación electrónica

· 18 de agosto de 2026 · 4 min de lectura

Casi todos los autónomos han mezclado alguna vez el IVA con el IRPF al hacer cuentas, sobre todo al principio. Son dos impuestos que aparecen en la misma factura, se calculan sobre bases distintas y se declaran en modelos diferentes. Entender bien la diferencia, y automatizar el cálculo, evita más de un susto trimestral.

Diferencia práctica entre IVA e IRPF para un autónomo

El IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) es un impuesto indirecto que recae sobre el consumo. Tú lo repercutes al cliente en tus facturas, lo recaudas en su nombre, y luego se lo ingresas a Hacienda descontando el IVA que tú mismo has pagado en tus compras y gastos deducibles. No es dinero tuyo, aunque pase por tu cuenta.

El IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) es distinto: es un impuesto directo sobre tus ingresos como persona física. Como autónomo, aplicas una retención en tus facturas a otros profesionales o empresas (habitualmente el 15%, o el 7% para nuevos autónomos en determinadas condiciones), que funciona como un adelanto de lo que pagarás en tu declaración de la renta anual.

Un ejemplo sencillo

Imagina una factura de 1.000 euros de base. Con un 21% de IVA repercutido, la factura suma 1.210 euros. Si además aplicas una retención de IRPF del 15%, restas 150 euros de esa base. El cliente te paga 1.060 euros, tú declaras el IVA de 210 euros como recaudado (menos el que hayas soportado en tus gastos) y los 150 euros de retención se descuentan de tu cuenta en la declaración anual de la renta.

Errores comunes al calcularlos manualmente

Cuando la facturación se lleva a mano, en Excel o en un cuaderno, estos son los fallos que aparecen con más frecuencia.

  • Confundir la base sobre la que se calcula cada impuesto: el IVA se aplica siempre sobre la base, pero al calcular el IRPF a veces se olvida que la retención se aplica también sobre la base, no sobre el total con IVA incluido.
  • Olvidar el IVA soportado deducible: muchos autónomos declaran solo el IVA repercutido de sus ventas y se olvidan de restar el IVA que han pagado en compras y gastos del negocio, lo que infla su pago trimestral innecesariamente.
  • Aplicar mal el porcentaje de retención de IRPF: confundir el 15% general con el 7% reducido para nuevos autónomos, o aplicar retención en facturas a particulares donde no corresponde.
  • Desajustes entre lo facturado y lo declarado: cuando las facturas se guardan en archivos sueltos, es fácil que alguna se quede fuera del cálculo trimestral sin que nadie se dé cuenta hasta la revisión anual.

Por qué estos errores salen caros

Un error de cálculo no solo significa pagar de más o de menos a Hacienda. Si Hacienda detecta una discrepancia entre lo declarado y lo que reflejan tus facturas, puede derivar en requerimientos, recargos por presentación fuera de plazo si tienes que rectificar, o simplemente en un tiempo considerable dedicado a revisar trimestres anteriores para encontrar el fallo.

Cómo la facturación electrónica reduce estos errores

Cuando cada factura se emite desde un sistema centralizado, el cálculo de IVA e IRPF deja de depender de que alguien lo haga bien a mano cada vez. El software aplica el porcentaje correcto según el tipo de operación, guarda cada factura con su desglose, y acumula automáticamente los totales que necesitas para tus declaraciones.

De la factura al modelo 303 sin pasos intermedios

El modelo 303 recoge el IVA repercutido y soportado de cada trimestre. Si todas tus facturas de venta y de gasto están centralizadas en el mismo sistema, generar este modelo deja de ser un ejercicio de recopilar papeles y pasa a ser una consulta automática sobre datos que ya existen.

Lo mismo para el modelo 130 de IRPF

El modelo 130 funciona de forma parecida para el pago fraccionado del IRPF: se calcula sobre el rendimiento neto de tu actividad, restando gastos deducibles de tus ingresos. Con la facturación y los gastos centralizados, ese cálculo se apoya en cifras reales y actualizadas, no en estimaciones de última hora antes de la fecha límite.

Cómo lo resuelve FactuHub

FactuHub calcula el IVA y el IRPF directamente al emitir cada factura, aplicando los porcentajes correctos según el tipo de operación, y genera de forma automática los modelos 303 y 130, además del 390 y otros modelos orientados a gestorías que llevan la contabilidad de varios clientes a la vez. Todo queda centralizado, con reportes y estadísticas que te permiten ver de un vistazo cómo va tu actividad sin tener que cruzar datos entre archivos distintos.

Si tienes dudas sobre cómo se calculan estos impuestos dentro de la plataforma o qué modelo te corresponde según tu situación, en el centro de ayuda de FactuHub encontrarás guías paso a paso pensadas para autónomos que no quieren perder tiempo con la parte fiscal.

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