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Fiscalidad

Guía fiscal para autónomos en la era VERI*FACTU

· 28 de agosto de 2026 · 5 min de lectura

Ser autónomo en España implica un calendario fiscal que se repite trimestre tras trimestre, y que muchos acaban gestionando de memoria o a última hora. Con la llegada de VERI*FACTU, ese margen de improvisación se reduce, porque la trazabilidad de las facturas ya no depende solo de lo que tú declares, sino de lo que el sistema registra en el momento de emitirlas.

Vamos a repasar qué obligaciones tiene un autónomo de forma recurrente y qué cambia exactamente con VERI*FACTU.

El calendario fiscal habitual del autónomo

Independientemente del sector, casi todos los autónomos en estimación directa se enfrentan al mismo esqueleto de obligaciones a lo largo del año.

IVA trimestral (modelo 303)

Cada trimestre hay que declarar el IVA repercutido en las facturas emitidas y el IVA soportado en las compras y gastos deducibles. La diferencia es lo que se ingresa, o lo que queda a compensar si el resultado es negativo. Los plazos son fijos: los primeros 20 días de abril, julio y octubre, y hasta el 30 de enero para el cuarto trimestre.

IRPF trimestral (modelo 130 o 131)

En paralelo al IVA, hay que hacer un pago fraccionado del IRPF, calculado sobre el rendimiento neto de la actividad. Es un adelanto a cuenta de lo que se ajustará después en la declaración anual de la renta.

Resumen anual (modelo 390 y modelo 100)

Al cierre del ejercicio, el modelo 390 recopila todo el IVA del año, y la declaración de la renta (modelo 100) integra los rendimientos de la actividad junto con el resto de ingresos personales.

Otros modelos según la actividad

Dependiendo del negocio, pueden sumarse otras obligaciones: el modelo 111 si se retiene IRPF a trabajadores o profesionales, el 349 para operaciones intracomunitarias, o el 347 para operaciones con terceros que superen ciertos importes anuales.

Qué cambia con VERI*FACTU

VERI*FACTU no crea impuestos nuevos ni cambia los plazos de presentación. Lo que cambia es cómo se genera y se conserva el rastro de cada factura emitida.

Mayor trazabilidad

Cada factura queda encadenada con la anterior mediante un sistema de huellas que impide alterar el registro sin que quede constancia. Esto significa que ya no es viable ‘arreglar’ una factura después de emitida sin que quede reflejado el cambio. El sistema de facturación pasa a ser, de facto, un libro de registro que Hacienda puede consultar en tiempo real si el emisor lo remite de forma voluntaria, o que queda disponible para inspección en cualquier caso.

Menos margen de error humano

Antes, un error de numeración, una factura duplicada o un dato mal introducido se podían corregir sin más rastro que una anotación interna. Ahora, cualquier corrección genera una factura rectificativa formal, con su propio registro. Esto obliga a ser más cuidadoso desde el momento de la emisión, porque corregir después tiene más pasos que antes.

Menos dependencia de recordar reglas de memoria

La numeración correlativa, la conservación de registros, el formato de los datos obligatorios: todo esto lo puede automatizar el propio programa de facturación certificado en lugar de depender de que el autónomo recuerde cada requisito. Es, en cierto modo, una ventaja: reduce el trabajo mental de estar pendiente de reglas técnicas y lo traslada al software.

Buenas prácticas para no ir a remolque

La mayoría de los problemas fiscales de un autónomo no vienen de no saber qué hay que hacer, sino de dejarlo para el último momento. Algunas prácticas que ayudan a evitarlo:

  • Emitir la factura en el momento de la operación, no acumular varias para hacerlas todas juntas a fin de mes. Con VERI*FACTU, cuanto más se retrasa la emisión, más fácil es cometer errores de numeración o de fechas.
  • Revisar el IVA soportado cada mes, no solo cuando toca declarar. Un gasto sin factura correcta no es deducible, y descubrirlo en el último día del plazo no deja margen para reclamarla.
  • Guardar copia de todo en un mismo sitio, idealmente en la nube, para no depender de tener el ordenador con el programa instalado a mano cuando la gestoría pide documentación.
  • Marcar en el calendario los cuatro cierres trimestrales con antelación, no solo el día límite, sino unos días antes para revisar que todo cuadra.
  • Usar un sistema de facturación certificado y actualizado, en lugar de plantillas sueltas en Excel o Word, que no ofrecen la trazabilidad que exige la normativa.

El papel de la gestoría

Nada de esto sustituye a un asesor fiscal, y no debería. Pero la relación con la gestoría mejora mucho cuando el autónomo llega con los datos ya ordenados en un sistema, en lugar de con una carpeta de papeles sueltos. VERI*FACTU, en ese sentido, empuja a una forma de trabajar más ordenada que a la larga beneficia también la relación con quien lleva tus impuestos.

Mantenerse al día no depende de memorizar plazos, sino de tener un sistema que registre cada factura correctamente desde el primer día. Si quieres entender con más detalle cómo se aplican estos requisitos a tu caso concreto, en el centro de ayuda de FactuHub encontrarás guías paso a paso sobre cada obligación y cómo queda cubierta con la facturación certificada.

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